Cassandra Felizardo

Cassandra Felizardo, exalumna de CEDAM, llegó al centro en 2002 con solo 7 años y cursó allí hasta los 16.

Después de sufrir bullying en una escuela pública, encontró en CEDAM un espacio de apoyo, escucha y contención. “Siempre me hablaban, me apoyaban… fue una experiencia maravillosa”, cuenta.

Gracias al acompañamiento del equipo, pudo continuar sus estudios en UTU, impulsada por la propia directora de CEDAM.

Un ejemplo de cómo una educación inclusiva y humana transforma vidas.

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